He estado tratando de escribir este blog acerca del amor desde hace días. El lunes andaba de un humor muy amoroso. Creo que estaba ovulando. El martes, no andaba del mismo humor. ¿Hoy? Estoy enamorada de las palomitas dulces.
Tal vez estés pensando que un blog acerca del amor es una progresión natural de mis otros blogs acerca del sexo, pero eso no es en realidad lo que instigó este tema. La iglesia católica (la cual es una proponente del amor antes del sexo) es la responsable.
Este domingo pasado, fui a misa (en la iglesia de San Vicente de Paul). No tenía muchas ganas de ir, pero igual a cuando no tienes ánimos de hacer ejercicio, me obligue a ir. El sermón, con su base en el libro de Lucas, se trataba del amor. El mensaje era, en lo esencial, que necesitamos amarnos uno al otro. Sin embargo, ese domingo me encontraba activamente criticando a los demás. Como la mujer que no dejo que me parara para dejarla pasar, pero insistió en saltarme para entrar a la banquilla. O el hombre detrás de mí quien decidió arrodillarse y empezar a rezarle a mi nuca. No me sentía muy amorosa, pero me puso a pensar: ¿Dónde está el amor en mi vida?
Parece, últimamente, que ha estado apareciendo por todas partes.
Amor Propio
Este viernes pasado por la noche salí para divertirme y un hombre, un fotógrafo, supongo que quería convencerme a salir con él, empezó a platicar conmigo. Me preguntó por qué no me gusta que me tomen fotos. Le conteste, “Probablemente porque al crecer rara era la ocasión donde me tomaban fotos y es solo que no estoy acostumbrada a eso, blah, blah, blah.” En realidad no dije “blah, blah, blah.” No recuerdo lo que dije exactamente, pero sí que me acuerdo de su respuesta.
Continuó con decirme que la razón por la cual no me gustaba que me tomaran fotos es porque no me quiero ni me acepto a mí misma. Noten, que este fue nuestro primer encuentro en un bar. En serio – no era conversación apropiada para el bar ni una buena manera para captivar el corazón de una chica.
Aun así, me tuve que preguntar, ¿me quiero a mi misma? Francamente, no siempre he estado segura sobre el significado de esta pregunta. He podido reconocer que parte de quererse a sí misma es, esencialmente, tener un sentido de valor propio. ¿Qué es eso? Respetar tus sentimientos y deseos lo suficiente como para hacérselos saber a los demás y esperar que estos sean respetados. Es decir: conocer tus límites.
Afortunadamente, la siguiente mañana, el universo me haría la misma pregunta directamente. ¿Te quieres a ti misma, Alicia? El mensajero del universo fue un hombre miniatura quien insistía en estacionarse bajo un letrero de ‘No Estacionarse’ en mi callejón, justo en frente de mi puerta. Es más, lo hace frecuentemente.
Típicamente, no digo nada, me enojo, murmuro algo en voz baja y así lo dejo. Este sábado por la mañana, en cambio, me quise suficiente para defenderme. Le dije que si no quitaba su carro llamaría a la grúa.
Claro, como un pequeño, se retorcía a causa de mi deseo – precisamente porque no era su deseo, pero al aferrarme a mi exigencia, pasó lo que quería y quitó su carro. Después de esto yo estaba un poco nerviosa – ¿regresaría y tomaría algún tipo de venganza? Pero al final me deslicé dentro de una calma que no pensaba que podría sentir. Entonces, ¿me quiero a mi misma? Digamos que me resulta un poco más fácil y tal vez esta es la razón por la cual estoy empezando a ver más amor en mi vida.
Amor por la Humanidad
Como el amor que siento por Umberto, el viejito Italiano que me ha cortado el pelo por los últimos 15 años. Tengo una mejor relación con el que con mi propio padre. El es el hombre que un día giro su silla de cortar para que me viera en el espejo y me dijo, “Te tienes a ti misma y eso es todo lo que necesitaras.”
O el amor que siento por Eric. Es mi entrenador. Eric me reta no solo físicamente, pero también del sentido mental. Me ha ayudado a madurar como persona: a ser yo misma cuando estoy levantando pesas y sentirme confortable cuando lo hago; dejar de hacerlo cuando me canso; quejarme cuando lo necesito, de reír, de estar orgullosa. No importa el humor, la emoción, o la reacción, él es el hombre que me muestra una gran sonrisa y me dice, “¡No seas débil!”
Amor de Familia
El cual es especialmente confortante ahora que mi sobrino de 3 años y medio es parte de ella.
El sábado por la noche, tuve una cita y cena con él. Jugamos a las pistolas Nerf, a los obreros de construcción, y a los bomberos. Paramos solo para tomar una comida rápida que nos hizo su mamá. Luego regresamos al rascacielos que estábamos construyendo en la oficina de sus padres. El era, claro, el gerente y yo su empleada. Hasta me obligó a ponerme un sobrero duro. Le importa mucho la seguridad en su espacio de trabajo. Luego nos fuimos a su cuarto y le leí dos cuentos. Después de los cuales dijo, “Tía Licia, ven acurrúcate y vamos a platicar.” Me subí a su cama de niño grande con él, puso su cara justo en frente de la mía, y dijo, “Vamos a platicar de cosas peligrosas.” Entonces platicamos de cuchillos, espadas, fuego, etc. Quiere ser un transformer cuando crezca. (¿Quién no?)
Finalmente, era tiempo para dormir. Le di un gran abrazo, le dije que lo quería, y le plante besitos por toda su carita. Amor de tía. Es como ser una abuela a los treinta. Solo me toca a mí quererlo. Y ahorita, entre más ridículas y comunicativas mis demostraciones de amor, mejor. Él lo consume y es maravilloso.
Amor de Amigos
Es el tipo de amor libertador que también siento por mis amigos muy cercanos, como mi amiga Beth.
El lunes, andaba de ánimos bajos a causa de un artículo, que como el regreso de las hombreras de los años 80, reciclaba la tendencia Espantemos a las Mujeres Mayores de 30 Sobre el Matrimonio. No quisiera propagar esto pero aquí esta, Exhibición A.
El leer el artículo me deprimió profundamente. El enfoque del autor me pareció que estaba basado en el temor y, desafortunadamente, el temor es contagioso. Parece que ella está haciendo lo opuesto a lo que advierte. Su comentario, evita no salir con alguien de 5’7” de estatura es inquietantemente parecido a solo sal con alguien que mida 6’1”. Ambas declaraciones se enfocan en hacer lo equivocado. ¿Dónde está el factor de amor?
Le pase el artículo a Beth. Ella es una mujer casada muy ocupada con un pequeño pero me mando una respuesta inmediata. Me dirigió a otro punto de vista tratando con este tema, el cual indudablemente afirmaba la vida de mejor manera. Me mandó éste enlace .
Me animé de inmediato. Me dio esperanza – un gesto más amoroso, no lo podría haber concebido.
Amor por un Hombre
¿Y qué del amor romántico? – se preguntan. Bueno, aun estoy trabajando en eso. Pero por el momento, me estoy dando cuenta que el amor me rodea de varias formas, colores y tipos (y a veces hasta en granos) que me completan la vida. Quiero y me quieren. Y por eso le doy gracias a Dios.

