Hace unas cuantas semanas salí a cenar con un asociado de Mayfield, (la compañía de inversiones de empresas que invirtió en Consorte Media) en Burlingame. Decidí conducir de San Francisco para llegar a tiempo. Cuando llegue al restaurante, mi colega me esperaba afuera. Lo primero que dijo fue: “Vi lo que conduces.” “¿Y…?” pregunte yo. “No era lo que esperaba,” dijo.
Continuó en decirme que mi coche no iba bien conmigo. Bueno, pienso que ahora es buen tiempo para mencionar que conduzco un Honda Civic Dx 1996. Tiene transmisión manual, volante manual y ventanas manuales. No tiene nada de automático. Excepto, claro, que me juzguen automáticamente: quien lo maneja es pobre, pasada de moda, lo que sea. Me imagino que las tiras de plástico que le faltan al lado y las aéreas extensas de pintura despostillada no ayudan. Esta limpio, pero si está un poco golpeado.
De cualquier modo, me sentí un poco defensiva a causa su comentario pero luego empecé a reflejar. ¿Qué esperaba que yo condujera? ¿Que carro se supone que va con mi personalidad? ¿Con mi carrera? ¿Algo que resalte el tono de olivo de mi piel?
La realidad es que tengo miedo de deshacerme de él. Compre mi coche el verano antes de empezar la facultad de derecho, cuando no tenía dinero. Francamente, simboliza una gran parte de mí: de donde vine, lo duro que he tenido que trabajar. De vez en cuando puede ser vergonzoso conducirlo, como cuando entre al estacionamiento del Menlo Country Club para la fiesta navideña de Sutter Hill Ventures. Pero en otros casos es una manera muy buena y efectiva de llegar a donde necesite. No tengo que pagar una factura de carro, y tiene una capacidad extraña de espantar a la gente supersticiosa.
Una tarde, estaba recogiendo mi carro de un estacionamiento cuando el guardia corrió hacia a mi. Pregunto: “Usted es la dueña del Honda negro? “Si, ¿Por qué?” conteste. ¿Puedo comprarlo? me pidió. Estaba sorprendida. ¿Por qué razón querría alguien comprar mi chatarra? “Mi Honda?” pregunte incrédula. “Si, oye,” dijo, “Esas cosas duran para siempre.” Me sentí tan orgullosa. Sonreí y dije, “De ninguna manera.”
De todos modos, se que algún día tendré que comprar un carro nuevo. Recientemente leí un articulo escrito por Suze Orman donde decía que uno no debería comprar un auto nuevo al menos de que tenga una manera de pagarlo en tres años. ¿Pero cuál no me causaría una ruina financiera? Hay varias opiniones presentes. El Consumer Reports sugiere que la deuda total de uno no debería ser más de 36% de sus ingresos brutos. Uno puede usar esto como guía para calcular el pago mensual de auto. Otros expertos financieros dicen que los gastos de un auto (el pago del auto mas el gas, seguro y mantenimiento) no debería superar 12-15% de tus ingresos mensuales netos. O tal vez, si eres un poco perezosa como yo, puedes calcular cuando deberías gastar con esta calculadora: http://www.autosahora.com/calculadoras.php
El hecho de comprar un auto nuevo es súper caro si estas tratando de vivir dentro de tu medio económico (y claro todos hacemos eso ¿correcto? ¿No? Visita www.tienedinero.com ). ¿Entonces que puede hacer una chica para comprar el coche adecuado? Bueno el Sistema de Asignación de Reembolso para Vehículos Federal (CARS), que se supone va empezar este mes, les da a los compradores de autos dinero en efectivo por sus “carcachas” – carros que ya no sigan los reglamentos del medio ambiente. Puedes visitar www.fueleconomy.gov para ver si tu coche califica. ¿My Honda de 1996? No califica… todavía.

